Pregúntate: ¿Cuáles son mis prioridades?

Después observa tus acciones y determina si eres congruente con tu respuesta.

La mayoría de las personas están de acuerdo en que saber inglés te da una ventaja en el mercado laboral, otras dirán que si quieres estar en un nivel superior es indispensable. Ahora si preguntas cuántas de ellas toman clases de inglés, practican constantemente ó están tomando acciones para aprender inglés, la mayoría te responderá que no lo hace.

Te dirá que es por falta de tiempo/dinero/elige el pretexto que más se repita. Es cierto que los recursos son limitados, pero cuando uno tiene claro que es lo que quiere, no le importa invertir los recursos necesarios.

Recuerda aquella ocasión en que ahorraste cierta cantidad de dinero por ir a aquella ciudad que querías conocer, la ocasión en que te privaste de algunas actividades para asistir al concierto de tu banda favorita, o incluso cuando dejaste de salir con tus amigos para pasar más tiempo con la chica que te gustaba.

Los ejemplos anteriores tienen en común que tuviste que sacrificar algo por cumplir tu objetivo, ¿Acaso dijiste?: “Lo necesito, pero ahora no tengo dinero”, “No tengo tiempo”, “Cuando mis circunstancias sean mejores”.

Cada una de las decisiones que tomaste te llevaron a tu objetivo sin importar si tuviste que sacrificar o dejar algo atrás.

¿Cómo saber si es realmente una prioridad para ti, tu persona o tu empresa?

Deseas ser una persona extraordinaria con muchas habilidades y destrezas, pero no estas dispuesto a invertir tiempo en ti.

Deseas que tu empresa sea la mejor, pero cuando tienes que capacitar a tus empleados, implementar un sistema que eficiente tus procesos, diseñar una campaña publicitaria, etc.

No lo haces, y te justificas diciendo: “Lo haré cuando los tiempos sean mejores”, “lo implementaré cuando tenga tiempo”, “lo haré cuando tenga dinero”.

Tal vez, sólo tal vez, tienes los recursos suficientes, tal vez si reasignaras todo ese tiempo y energía que le dedicas redes sociales, tendrías tiempo para tomar clases de baile o tendrías tiempo de capacitar a tus empleados.

Tal vez si te abstienes por un tiempo de comprar aquellos tenis Nike que usa Ronaldo, o de comprar aquel auto nuevo que te conseguirá nuevos amigos, tendrías dinero suficiente para aprender inglés o pagar una campaña publicitaria que traerá beneficios para tu empresa en un futuro.

Una batalla constante entre satisfacer un bienestar de corto plazo y lograr las metas de largo plazo. Tal vez, sólo tal vez, es cuestión de enfocarte en el largo plazo, definir tus prioridades y destinar tus recursos en aquellas acciones que te lleven a tus metas de largo plazo.

Pregúntate: ¿Estoy usando todos mis recursos de forma que me lleven a obtener la vida o empresa que deseo?

Tus prioridades son aquellas donde pones tu tiempo, tu dinero y tu interés.

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